Una escapada familiar a la montaña: Vacaciones en Río Mundo

Una escapada familiar a la montaña: Vacaciones en Río Mundo

Cuando digo que hemos estado de vacaciones en Río Mundo, hay quien piensa que nos hemos ido al Caribe. Pero nones, esta zona, de nombre tan sugerente, está bien cerquita, aunque no es muy conocida.

Un poco tarde, os cuento nuestra escapada “tardo-veraniega”, y es que en la familia de Little Granada casi siempre vamos a destiempo: nuestro día especial son los lunes (los domingos andamos liados en Envero, nuestro otro proyecto bonito), nos vamos de vacaciones en enero, después de navidad, o en septiembre, cuando todo el mundo ha regresado.

Celebramos los cumples con un par de semanas de retraso y hacemos la comida de navidad con nuestros colegas sobre febrero o marzo…

Y este año no ha sido una excepción, no hemos podido desenchufarnos del mundo hasta septiembre.

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Así que acabamos regresar (un poco in extremis para la vuelta al cole), y es ahora cuando me pongo a escribir un post sobre las vacaciones. Va a quedar rarillo, pero el sitio que os voy a mostrar es tan chulo que váis a desear volver a hacer las maletas en breve 😉

Hemos estado de vacaciones en Río Mundo. Y es tan bonito, y hemos estado tan agusto, que ya queremos volver.

Quizás sea que estas vacaciones han sido muy deseadas, y eran muy necesarias para hacer un punto y seguido tras cambios importantes en nuestras vidas: no todos los días se dice adiós a un proyecto al que has dado vida, menos aún si es como Esta por mamá. Tampoco se sobrevive al verano de un proyecto emergente como es Envero sin dejarte los nervios y algún kilo por el camino.

Así que teníamos claro que queríamos descansar de verdad durante una semanita en un lugar especial. Queríamos naturaleza, paz y comodidad.

hotel Cueva Ahumada Río Mundo

En esta ocasión el “team playa”, integrado por Carmen y yo misma entendío que no podíamos ganar siempre y que el Cabo de Gata no se va a mover de su sitio, y dejó que el “team montaña” (José Manuel y Mencía) eligiera.

José nunca falla cuando se trata de planes de sierra, será porque es Geólogo y eso da puntos ;). Así que cuando me propuso vacaciones en Río Mundo, dije aquello de “ain´t no mountain high enough”. Vamos, que pa´lante.

Eso si, me reservé el comodín clave: el de elegir el alojamiento. Ahí soy irreductible. Busco siempre un lugar especial, cómodo, cuidado y bonito…; ya sabéis el rollo “con encanto”. Si además es familiar, me hacen clienta de por vida.

Y no es capricho, es que últimamente, con este rollo del emprendimiento que nos dado en casa, no viajamos mucho: hacemos muchas vacaciones con la familia, en el pueblo, o en el campo, pero pocos viajes. Con lo que nosotros hemos sido…

Por eso, cuando consigo viajar, aunque sea cerquita, intento mirarlo todo con mucho detalle.

terraza hotel Río Mundo

Y el detalle del alojamiento es clave cuando viajas con niñ@s, porque vas a pasar bastante tiempo en él. Los peques se cansan con facilidad y no mola planificar viajes en plan gymkhana, llenos de actividades a todas horas. A mi me resulta más relajante combinar actividades con un poco de “descanso radical”, en el que también puedas disfrutar del espacio en que te alojas.

Así que hemos disfrutado por igual de las montañas, los senderos y los ríos del Parque Natural Calares del Río Mundo y de la Sima, y de todos y cada uno de los rincones del Hotel de Montaña Cueva Ahumada, nuestro hogar durante una semana.

interior Hotel Cueva Ahumada Riópar

Para quienes desconozcan la zona….¡Ponedle remedio ya!.

Se trata de un entorno natural extraordinario, que como espacio protegido es relativamente reciente (la declaración de Parque Natural es de 2005) y que se encuentra situado en el suroeste de la provincia de Albacete (Castilla La Mancha). Si váis desde Granada (por Jaén) se tardan unas 2,5 horas, así que es perfecto incluso para una escapada de fin de semana.

Mucho más virgen, menos turístico y menos explotado que la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas resulta igual de abrumadoramente hermoso.

Es un destino perfecto para casi cualquier época del año (aunque el invierno tiene que ser durete por allí). Me imagino un otoño espectacular y una primavera espléndida, pero nosotros lo disfrutamos en verano.

Y no es mal destino para verano. ¿Calor?, si, el propio de la época, pero más suave. Eso si, la abundacia de ríos, pozas naturales y embalses en los que se puede disfrutar del baño es tanta que no se sufre demasiado.

Lugares bonitos en el Río Mundo

Si además tu alojamiento tiene piscina, como el Hotel Cueva Ahumada, no tienes que preocuparte por el tema.

Los andarines podéis hacer un montón de rutas por la zona, con diferentes niveles de dificultad y por supuesto, muchas de ellas ideales para hacer con peques.

La misma visita al conocidísimo nacimiento del Río Mundo ofrece diferentes posibilidades para ir caminando, que incluyen incluso una ruta apta para personas con movilidad reducida.

Prefiero no recomendaros ninguna y animaros a visitar la web del Parque, las webs de las oficinas de turismo de la zona, como las de Riópar o Yeste, dos de los municipios que son visita obligada.

Y si te decides a alojarte en el Hotel Cueva Ahumada, ni te molestes: sólo tienes que charlar un rato con Silvia (o sus hermanas o sus padres), que a la amabilidad y el conocimiento que da el ser de la zona, le suma una licenciatura en Ciencias Ambientales. Y se nota.

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Si váis sin niños o éstos son ya mayores, las posibilidades se multiplican: rutas a caballo, en 4X4, canoas, barranquismo…todo el pack de montaña vamos.

Tampoco faltan actividades específicas para niños como los paseos en pony o caballo (según la edad del peque), la visita al Centro de Educación Ambiental La Dehesa o incluso, a muy poca distancia, el disfrute de alguna de las “atracciones” del reciente centro de Ocio y turismo activo del embalse de El Tranco: un barco solar que recorre el pantano y ofrece una interpretación de la zona, alquiler de hidropedales y un montón de actividades más.

Nosotros nos organizamos el viaje para con hacer varios días de rutas a pié y uno de visitas culturales.

interior Castillo Yeste

Y es que la zona también es rica en patrimonio histórico: lugar clave durante la reconquista, se trata de parajes plagados de castillos y atalayas, entre los que destaca el Castillo del precioso municipio de Yeste. Y si, hay que hacer la visita, porque tiene una interesantísima exposición (que acompañan con una proyección al inicio) sobre la vida en la frontera.

Las maquetas resultan especialmente atractivas para los más pequeñ@s.

exposición Castillo Yeste

L@s amantes de los museos y centros de interpretación tienen otra parada obligada en Riópar, en el Museo de las Reales Fábricas de Bronce y Latón, auténtico motor económico de la zona hasta la segunda mitad del siglo XX. Además, la Oficina de Turismo del Municipio está situada en este edificio.

Museo Riópar

Interior Museo Reales Fábricas del bronce

 

Y en este punto está la única pega que le puedo poner a la zona: hay varias infraestructuras que para mi son esenciales desde el punto de vista del turismo en zonas naturales que están cerradas: Centros de Interpretación, aulas de la naturaleza… Incomprensible.

A la administración que corresponda: ¿qué sentido tiene construir una infraestructura para tenerla cerrada?.

Creo sinceramente que este tipo de centros ayudan al turista a entender e interpretar la zona que visita, a comprenderla, valorarla y cuidarla. Invertir en este tipo de servicios es invertir en turismo de calidad.

Menos mal que teníamos a la familia propietaria del Hotel Cueva Ahumada, que son un centro de interpretación en si mismos y supieron darnos norte en todo momento.

Y es que, sin lugar a dudas, el alojamiento fué el gran acierto de este viaje. Ojo, no es éste un post patrocinado. Bueno si, patrocinado por el agradecimiento de unos clientes muy satisfechos 🙂

El Hotel Cueva Ahumada es pequeñito y muy familiar. No es lo que se conoce como un “Hotel para niños”. Es simple y llanamente un Hotel para personas a las que les gustan las cosas bonita, bien hechas y gestionadas con cariño, tengan la edad que tengan.

Sin embargo, para l@s pequeños es realmente una delicia: una pequeña piscina para los días de calor, zonas por las que pasear, un jardín lleno de pequeños secretos y rincones, un gallinero…y Nilo.

Nilo es probablemente el perro más bueno del mundo mundial. Tranquilo y afable, “atendió” con parsimonia y paciencia los mimos que las niñas le hacían cada día. Y creedme, las niñas pueden ser…”intensas”.

Mascota Hotel Cueva Ahumada

La decoración, exquisita, rural, pero no “rústica”, con detalles y buen gusto por todas partes. Las habitaciones son preciosas y bastante amplias. Nosotros nos alojamos en una buhardilla, con cama de matrimonio y supletoria para las peques. Tenía incluso chimenea, así que ya fantaseo con ir en invierno 😉

Pero mi lugar favorito ha sido sin duda la terraza en la que se desayuna y cena. Vistas preciosas y fresquito, what else?.

desayunar en Río Mundo en Hotel Cueva Ahumada

Mención aparte merece la cocina: sólo se ofrece desayuno y cena,  para la cena es necesario avisar por la mañana. No hay restaurante como tal, sino que se cocina casi “a la carta”, de forma absolutamente casera y cuidada.

Cada mañana nos “cantaban” el menú: sólo dos opciones, carne o pescado. Para mi más que suficiente, porque todo estaba buenísimo (luego supimos que antes la familia tuvo un restaurante muy reputado en la zona): ciervo con salsa de vino tinto, trucha con ajillo…

Y para las peques, comida casera de verdad: sopa, crema de verduras (repitieron crema de verduras, todavía no me lo creo), emperador a la plancha, sin renunciar al pollo empanado, las ensaladas o las patatas (cortadas a mano).

Y si, el sitio es muy bonito, y se come muy bien y todo eso…, pero lo mejor son las personas que hay detrás. La profesionalidad y el cariño con el que te atiende la familia que gestiona el negocio son, sencillamente, insuperables.

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Se nota el amor por la tierra, por la zona, y el cariño a raudales puesto en este proyecto que lleva diez años acogiendo visitantes, que, de alguna manera, se quedan, nos quedamos un poco allí 😉

Por lo pronto, ya pienso en volver, a la zona, porque me quedaron muchas cosas por ver, y al alojamiento, porque para mis peques ya es su “casa de vacaciones”.

¿Nos vemos de vacaciones en Río Mundo?

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